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De carácter fuerte pero tranquilo, pacífico pero realista, utilizas tu inteligencia para instalarte en una esquina mullida hecha a tu medida, donde todo lo que odias está prohibido: sobre todo el desorden, las peleas, la indiscreción, la angustia, los tumultos y la precipitación.
En la sociedad, te mueves de forma diplomática, haciendo prueba de una cortesía y elegancia que embelesan a los que te rodean. Sabes escuchar a los otros y atraes las confidencias. Sin embargo, piensas que cada uno debe resolver solo sus problemas por lo que no te implicas en acciones que dificulten los deseos de los demás. Bajo tu piel dulce y cuidada fluye la sangre fría de la determinación. La efusión de sentimientos y las emociones pasionales te asustan. Abordas las situaciones agitadas con lógica y un cierto desapego que te hacen pasar por indiferente o cínico a ojos de los demás. De hecho, tu aspiración a la paz está por encima de todas las cosas. Y es en el territorio menos fluctuante de tu mundo interior donde buscas la tranquilidad que necesitas para encontrar, después de una profunda reflexión, lo más conveniente para ti. Esteta y erudito, adoras sumergirte en los libros y amas las largas tardes al lado del fuego en compañía de un ser querido. Tu defecto: Eres demasiado individualista.
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